sábado, 11 de septiembre de 2010

El arte de hablar - La virtud de callar






HABLAR...... oportunamente, es acierto.... frente al enemigo, es civismo.... ante la injusticia, es valentía.... para rectificar, es un deber.... para defender, es compasión.... ante un dolor, es consolar.... para ayudar a otros, es caridad.... con sinceridad, es rectitud.... de sí mismo, es vanidad.... restituyéndote fama, es honradez.... disipando falsos, es conciencia.... de defectos, es lastimar.... debiendo callar, es necedad.... por hablar, es tontería.

CALLAR...... cuando acusan, es heroísmo.... cuando insultan, es amor.... las propias penas, es sacrificio.... de sí mismo, es humildad.... miserias humanas, es caridad.... a tiempo, es prudencia.... en el dolor, es penitencia.... palabras inútiles, es virtud.... cuando hieren, es santidad.... para defender, es nobleza.... defectos ajenos, es benevolencia.... debiendo hablar, es cobardía.
HABLAR es fácil, pero CALLARrequiere prudencia y dominio.
Debemos aprender primero a CALLARpara luego poder HABLAR.
RECUERDA SIEMPRE:Que tus palabras sean más importantesque el silencio que rompes....

viernes, 10 de septiembre de 2010

Aferrados a la mano




Muy a menudo nos sentimos solos.
Pero siempre hay alguien dispuesto a tomarnos de la mano.
Hay una hermosa historia de una enfermera con exceso de trabajo que escoltaba a un cansado joven a la cama de su paciente.
Inclinándose y hablándole alto al anciano paciente, ella dijo: “Su hijo está aquí”.
Con gran esfuerzo, abrió sus desenfocados ojos, luego lentamente los volvió a cerrar.
El joven apretó la envejecida mano en la suya y se sentó junto a la cama. Durante toda la noche estuvo sentado allí, tomando la mano del anciano y susurrando palabras de ánimo.
Para cuando amaneció, el paciente había muerto. En instantes, el personal del hospital llenó la habitación para apagar equipos y remover agujas.
La enfermera se puso al lado del joven y comenzó a ofrecerle sus condolencias, pero él la interrumpió.
“¿Quién era ese hombre?” preguntó.
La asombrada enfermera contestó:
“¡Pensé que era su padre!”
“No, él no era mi padre”, contestó él. “Nunca lo había visto en mi vida”.
“Entonces, ¿por qué no dijo nada cuando le traje a verle?”
“Me di cuenta de que necesitaba a su hijo y que su hijo no estaba aquí”, explicó el hombre. “Y ya que estaba demasiado enfermo para reconocer que yo no era su hijo, supe que me necesitaba”.
La Madre Teresa solía recordarnos que nadie debiera tener que morir solo. De igual manera, nadie debiera tener que sufrir o llorar solo tampoco. O reír solo o celebrar solo.
Somos hecho para transitar por el camino de la vida tomados de la mano. Hay alguien listo para tomarnos de la mano hoy. Y alguien anhela que nosotros tomemos la suya. ¡Recordemos aferrarnos los unos a los otros!

Reflexiones


Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso o de tus éxitos, alegría y paz.

Autor desconocido


Tu fuerza consiste en tu inteligencia: permanece alerta ante lo que está ocurriendo. Tu arma no es ningún arma. Es la luz de tu conciencia.

John Heider


La vida que has llevado hasta ahora no tiene por qué ser la única que tengas.

Anna Quindlen


Primero decide lo que quieres ser y luego haz lo que debas hacer.

Epícteto

Recuerda hay tres tipos de personas en el mundo… las que hacen que las cosas sucedan, las que miran como suceden las cosas y las que se preguntan qué demonios sucedió.

jueves, 9 de septiembre de 2010

la verdadera contraseña para entrar al cielo

En mis tantas muertes anteriores
a la puerta del cielo me negaron entrada.
Me privaron de pasar al paraíso
por decir la contraseña equivocada.

Mis palabras fueron verdaderas
mas tenía que volverme, reencarnada
a caminar por diferentes rutas,
a luchar, ya con pluma, o con espada.

Recuerdo que una vez dije: -"Fui buena".
-"Vuelve" – contestaron- "no aprendiste nada".
Otra vez, convincente: - "Ayudé a muchos".
-"No es suficiente"-, respondieron, -"anda".

Siglos más tarde regresé a tocar la puerta;
al guardián pedí perdón, fui perdonada
mas tuve que, de nuevo, andar la senda,
y me pasé una vida buscando la palabra.

Así traté de entrar, no sé luego de cuántas muertes
y la puerta del cielo permaneció cerrada.
¿No será que –me dije- ya no existe
otra oportunidad para mi alma?

Hice un último intento, hace muy poco
y pedí a Dios por favor que me escuchara
-"¿Qué has hecho en tu vida?" - "Amé", le dije.
El Señor me abrazó y respondió: - Pasa.

el poder de la mente


Un científico de Arizona quería probar una teoría.
Necesitaba un voluntario que llegara a las últimas consecuencias.
Lo consiguió en una penitenciaría.
Era un condenado a muerte que sería ejecutado en el estado de Missouri, donde existe la pena de muerte ejecutada en la silla eléctrica.
Propuso lo siguiente:
El voluntario participaría en un experimento científico, en el cual se le haría un pequeño corte en la muñeca, lo suficiente para gotear su sangre.
Él tenía la probabilidad de vivir o morir a causa del corte, en ese caso fallecería sin sufrimiento ni dolor.
El condenado aceptó, pues era preferible eso a morir en la silla eléctrica.
El condenado fue colocado en una cama alta, de hospital, y amarraron su cuerpo para que no pudiera moverse.
Hicieron un pequeño corte en su muñeca y abajo de esta fue colocada una pequeña vasija de aluminio.
Se le dijo que iba a oir su sangre gotear en la vasija.
El corte fue superficial y no alcanzó ninguna arteria o vena, pero fue lo suficiente grande para que él sintiera que su pulso fue cortado.
Sin que él supiera, debajo de la cama había un frasco de agua con una pequeña válvula.
Al cortar su muñeca, fue abierta la válvula del frasco la cual simulaba ser la sangre que caía en la vasija.
Cada 10 minutos el Científico, sin que el condenado lo viera, cerraba un poco la válvula y el goteo disminuía.
Mientras tanto el condenado creía que era su sangre la que estaba disminuyendo.
Con el pasar del tiempo fue perdiendo color, quedando cada vez más pálido.
Cuando el científico cerró por completo la válvula, el condenado tuvo un paro cardíaco y murió, sin ni siquiera haber perdido una gota de sangre.
El científico consiguió probar que la mente humana cumple, al pie de la letra todo lo que le es enviado, y aceptado por el individuo, sea positivo o negativo, y que tal acción envuelve a todo el organismo, sea en la parte orgánica o psíquica.
Esta historia es una alerta para que filtremos lo que nos envía nuestra mente, pues ella no distingue lo real de lo fantástico, lo cierto de lo equivocado, simplemente graba y cumple lo que le es enviado.

Algo muy grave va a suceder en este pueblo - Gabriel García Márquez

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.
Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
-Te apuesto un peso a que no la haces.
Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:
-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y por qué es un tonto?
-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Entonces le dice su madre:

-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:
-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:
-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.
Entonces la vieja responde:
-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.
Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)
-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
-Hay un pajarito en la plaza.
Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:
-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:
-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.